¿Cómo llegamos?

El movimiento comienza su confluencia en la intensión de buscar la superación de los preceptos que plantea los bandos de la guerra fría y generar un espacio político en reconozca su existencia en la transformación de los procesos futuros.

Desde es que se reconoce las ideologías que han compuesto las izquierdas a lo largo de la historia, pero generando su separación con la idea de lo doctrinario ortodoxo, entendiendo la necesidad de una flexibilización libertaria acorde a las nuevas estructuras sociales existente y las nacientes. Esto hace percibir el significado de la inspiración necesaria que llevamos y nos moviliza a generar acciones que busquen una revolución identitaria, que deriva sin duda de pensamientos interno, que sueltan su regides para lograr construir con otros.

Avanzaremos desde el proceso de unificar el pensamiento con el sentimiento, que busque generar una propuesta que resuelva la opresión directa que plantea el sistema capitalista. Esto no se podría practicar sin la búsqueda del sentido descolonizador mental impuesto y comprender las relaciones de poder opresivos en existente en nuestra sociedad, que dominan al ser.

Para ello se plantea un proyecto nacional que busque generar tres puntos base de acción, que nos permitirán caminar una sociedad postcapitalisca: Esto es la ruptura de la relación de poder entre seres (explotación- dominación- opresión), la participación legítima efectiva de la ciudadanía en su destino, a través de una democracia directa, por sobre la legalidad impuesta y la transformación cultural e identitaria de la sociedad.

Nuestro rol más que nunca, es crear – aportar – apoyar cualquier espacio de vinculación colectiva en la sociedad, para que la legalidad sea la razón de la legitimidad del pueblo y el Estado tome el rol encomendado, ser una herramienta de combate al poder hegemónico real.