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Ernesto Samper: Las constituciones son como vestidos. La Constitución Chilena ya le quedó pequeña al país.

Publicado por movimie4 en

Hay un dicho de la sabiduría china que dice que la palabra crisis tiene dos acepciones, para algunos la crisis es una oportunidad y para otros es una encrucijada. Yo creo que ustedes  (SOMOS) están, como ya decía Claudia Dides, en un momento envidiable- desde el punto de vista histórico- para empezar un proyecto político. Envidiable porque se están enfrentando a dos coyunturas que son irrepetibles.

La primera coyuntura es la chilena, que es la posibilidad de vincularse a un proceso de construcción colectiva de un proyecto de país. Las constituciones en los países son como los vestidos en las personas y esta constitución que tienen en este momento en Chile ya le quedó pequeña al país, a sus fuerzas, a sus personajes, a sus nuevos actores. Y lo digo con la autoridad de haber vivido en Colombia un proceso constituyente parecido al que ustedes van a empezar a vivir, en circunstancias mucho más complejas, porque estábamos en la cúspide de lo que se llamó el narcoterrorismo. El país estaba totalmente amenazado por las fuerzas terroristas que estaban conspirando contra las instituciones, contra los líderes jóvenes, contra los actores sociales y dimos el paso de llegar a una nueva constitución y aprendimos que lo más importante de una  nueva constitución es el proceso constituyente, es el diálogo que se debe desatar alrededor de la construcción de esa propuesta misma. Por eso en el caso de lo que se va a comenzar a vivir en Chile, si es que el gobierno no comete la equivocación de cambiar el calendario electoral, será un proceso muy interesante: el adecuar el momento histórico a un momento constitucional. Seguramente las inquietudes pueden ser parecidas, el tema de darle una nueva dimensión a la justicia, el tema de compartir con las regiones el poder central, la participación ciudadana, sacar de la constitución los fantasmas pinochetistas que todavía están rondando por ahí como en las casas de los malos espíritus. Pero en ese proceso ustedes no pueden dejar de estar. Puede ser una excelente oportunidad para que, a través del diálogo constitucional, se vinculen a la construcción de un nuevo proyecto político, tendrá que tener unas definiciones de fondo sobre cómo construir un modelo alternativo, solidario, cómo llegar a un nuevo ciudadano chileno que -como el nuevo ciudadano latinoamericano- debe ser más participativo en lo político, más solidario en lo social, más comprometido con el medio ambiente, una persona más orgullosa de su propia identidad. Así es que este es un buen momento para que den este paso.

Pero hay otra coyuntura a la cual también me quiero referir que es la coyuntura que vive la región y el mundo en general. Hemos sido sorprendidos por una amenaza biológica. Mientras que nosotros esperábamos que la crisis global, que de alguna manera se estaba anunciando que llegara por el camino del terrorismo, por el camino del calentamiento global o de una amenaza nuclear, hemos sido objeto de una amenaza biológica, un enemigo cruel, implacable, invisible.De alguna manera ha llegado con un gran poder destructor.

De lo que todavía podemos esperar de ella (la pandemia) tenemos que sacar unas lecciones que para un grupo como SOMOS pueden ser muy útiles, por ejemplo, sobre la necesidad de más Estado. No podemos volver a desmontar el Estado como desmontamos el sistema sanitario en nuestros países para que hoy día no tengamos la capacidad de responder a esta amenaza. Se necesita también más investigación científica, estamos muy engolosinados con la inteligencia artificial, estudiando nuevos tipos de armas para matarnos. Se nos olvidó algo muy importante y es que la investigación debe partir con una reflexión de la vida misma y lo que estamos viviendo. Somos nosotros los mayores portadores del virus.

Hay un fenómeno que se ha definido como el fenómeno de la zoonosis, que es la etapa en la cual un virus deja de estar residiendo en un cuerpo animal. Sirve de hotel y es transportado a otra especie animal, que es lo que exactamente pudo haber sucedido con el Covid-19. Nosotros nos encargamos, como seres humanos, de convertirnos en globalizadores del virus. Este fenómeno, por ejemplo, nos debe llevar a una reflexión sobre que tenemos que hacer nosotros frente a este tipo de amenazas y frente a los sistemas de salud para regresar a conceptos básicos como la prevención, la vacunación, la investigación científica. También el manejo del virus en sí mismo nos arroja unas experiencias que ojalá ustedes tuvieran en cuenta. No estábamos preparados para la contención social. Muy fácil contener el virus en unos países como los europeos  donde hay una estrecha relación entre todos los que están sindicalizados, los que tienen el capital, el gobierno mismo. Pues resulta que en América Latina tenemos un sector que se llama el sector informal que representa alrededor del 56% de los trabajadores que no tenían ninguna posibilidad de defenderse frente a una amenaza o frente a una medida como el caso del aislamiento que los dejó fuera de la calle en la cual vivían. Encontrar medidas de respuesta a este desafío de tener a una gran cantidad de gente marginada en condiciones de trabajo, en condiciones de educación, de acceso a la salud, es sin duda el mayor desafío que tenemos en este momento.

Una cifra que a mí me escalofría, emitida por la CEPAL, es que apenas pasemos esta pandemia (vamos a demorar todavía algunos meses) regresaremos a niveles de desigualdad social iguales a las que teníamos hace cinco años, es decir, ya esta pandemia nos ha costado 30 millones de nuevos pobres, que seguramente habían salido de la pobreza y van a regresar. Frente a ello tenemos que buscar nuevas opciones, nuevas alternativas. Alternativas como las que se están planteando en Chile, en Colombia, la renta básica. Subir el piso de la pobreza para recomenzar la construcción del tejido social, no de menos diez, sino por lo menos de cero. Esas son inquietudes que ustedes deben tener en cuenta.

Hay algo que tal vez ustedes no han alcanzado a percibir, pero no se nos olvide que antes de haber llegado la pandemia había un grito en América Latina de la gente joven. No solamente estaban gritando los jóvenes chilenos, también estaban gritando los jóvenes colombianos, los jóvenes bolivianos, estaban gritando en México, estaban gritando los indígenas. ¿Y por qué estaban gritando? Porque yo creo que en ese momento la gente se sentía insegura. Los jóvenes estaban pidiendo seguridad, pero no la seguridad de las tropas de choque, de la guardia nacional, de los carabineros, ese exceso de seguridad que le costó la vida al compañero afrodescendiente en Estados Unidos. ¡No! Los jóvenes se están dando cuenta de que esta generación (la mía)  no les está dejando un buen mundo a la gente joven. No es un mundo totalmente vivible, es un mundo en problemas, polarizado, es un mundo amenazado. Ese grito que pedía seguridad en la educación ¿Por qué? Porque la educación dejó de ser un factor de movilidad social. Antes la gente sabía que si estudiaba la secundaria podía llegar a la universidad y de allí podía aspirar a un puesto mejor al que tenía su padre con menos nivel de educación. Esa movilidad social se rompió.

Con el juego financiero que están haciendo con las pensiones ahora cuando hemos convertido las economías en unos casinos, los jóvenes no solamente no van a tener su pensión asegurada dentro de cuarenta años, sino que les tocará trabajar para mantener dos pensionados y no uno como sucede actualmente.

Abordar también las condiciones de seguridad en temas, como el área digital. Y esto creo que va a ser uno de los más dolorosos legados que nos quedará de esta pandemia. Todo el mundo está hablando de la tele-educación, de la tele-medicina, del tele-trabajo, de la tele-bancarización y alguien se ha preguntado ¿cuánta gente tiene acceso a esos canales a través del cual queremos conectarlos? En América Latina el 46% de la gente que vive en las zonas rurales, no tiene ni herramientas tecnológicas ni mucho menos formas de conectividad. Inquietudes como éstas deben llevarlos a ustedes a pensar, como dice Harari (que es uno de mis autores favoritos en temas de futurismo), nosotros tenemos que hacer un alto en el camino, porque el futuro es ya. No esperemos el futuro dentro de 20 años, el futuro los adelantaron, se los adelantaron a ustedes. El futuro está en sus manos, de lo que ustedes hagan hoy dependerá lo que pase mañana o pasado mañana. Por eso temas como el del cambio climático, el calentamiento global, ese tema ya está ahí, la desaparición de las especies animales. Hemos reducido las especies por cuenta de la especie más depredadora que somos nosotros los seres humanos. Temas como el que plantea la activista Claudia Dides, el tema de género. El tema de género con el tema medio ambiental no puede seguir siendo un tema vertical en las propuestas políticas, tiene que ser un tema horizontal. El tema de género tiene que ver con todos los ministerios, el de justicia, el de desarrollo. Lo mismo el tema medio ambiental. No sigamos jugando, como dice Harari, a ser dioses, a hacer experimentos de cambios genéticos en los alimentos que dejan sin posibilidades de comer a millones de personas ahora cuando la seguridad alimentaria va a volver a ser un tema especialmente en América Latina, fundamental. No es que yo quiera presentarles un panorama caótico, apocalíptico, lo que quiero decirles es que este es un momento histórico, tanto en Chile, como en América Latina y en el mundo para introducir reflexiones, para hacer rectificaciones. Petit dice que gracias a las crisis que se vivieron en el siglo XX como las dos guerras mundiales o como la revolución bolchevique, gracias a esas crisis, incluida esta pandemia, se abre un espacio de sensatez para que la gente haga rectificaciones y construyan nuevas propuestas. Yo los invito con movimiento SOMOS, cuyo nombre me encanta porque es la materia prima de lo que debe ser la integración latinoamericana: la identidad (Somos, porque me puedo mirar en un espejo y encontramos algo), que en aras de esa misma identidad y para fortalecerla, incorporen este momento histórico actual y lo aprovechen para construir unas propuestas que seguramente serán muy bien recibidas, no solamente en Chile, sino que también en América Latina. Muchas gracias.      


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