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«Llegué bien, estoy viva, Hoy no me mataron».

Publicado por movimie4 en

Por Karen Álvarez Cantero, Técnico en Trabajo Social.
SOMOS Valparaíso.

Volver a la presencialidad, es volver a exponernos , volver a sentir miedo en calle, miedo del chófer del uber, miedo de las personas que vienen conmigo en la micro, miedo de los grupos de 3 o más personas que están de camino a mi casa, miedo tan solo de existir.

Al parecer, en redes sociales, en el boca a boca, en las conversaciones en los almacenes y/o en las noticias ya sabemos de alguna compañera que denuncia que la siguieron, o la intimidaron, o en algunos casos que la han drogado. Aparentemente, se ha normalizado tanto esta sensación de alerta, que ya está dentro de nuestra psiquis, se da de forma natural, nuestra familia y amigas esperando que avisemos que lleguemos bien y nosotras automáticamente avisando que pudimos llegar a casa hoy.

Paralelamente, nosotras o nosotres, tratando de hacer la vida normal, con miedo, pero haciéndola, porqué la normalidad es vivir, pero vivir con miedo. Y yo me pregunto, ¿hasta cuándo?… ¿Estamos esperando algo? ¿Qué más tiene que pasar?

Según el boletín de estadísticas de la Fiscalía en los periodos de Enero 2021 y diciembre 2021 existieron un total de 2.549 delitos de carácter sexual solo en la Región de Valparaíso y el total nacional haciende a un total de 21.233 delitos ingresados por imputados conocidos. (Boletín de estadístico anual 2021, Fiscalía
Nacional.)

La realidad es que uno de cada dos reos pasó su infancia o adolescencia en un centro del Sename, casi el 50% de la población penal adulta pasó por algún centro de menores. Además, cerca 1.600 niños ingresan al año a la justicia juvenil por haber empezado a delinquir mientras estaban bajo la tutela del servicio.

Fuente: Emol.com – https://www.emol.com/noticias/Nacional/2017/03/20/850222/Uno-de-cada-dos-
reos-paso-su-infancia-o-adolescencia-en-un-centro-del-Sename.html

Lo cierto es que mientras no existan programas de reparación o tratamiento de inserción para este tipo de delitos, se seguirá perpetuando y emancipando la violencia , mientras existan cunas de violencia como las residencias de “SENAME O renombrado MEJOR NIÑEZ”, se seguirán elevando las cifras en al ámbito de delitos
sexuales.

El sistema fracaso, fracaso para nosotras desde siempre y sigue fracasando para la nueva niñez, nuevas adolescencias y nuevas personas adultas que pronto vivirán en sociedad.

La niñez dañada no se combate con sanciones de carácter tipo castigo, más bien, hay que poner en énfasis en los sistemas de reparación de familias, y reinserción y el acompañamiento de equipos multidisciplinarios, dejar de ver esto como un gasto y más bien una inversión en la sociedad que se está construyendo, Indagar en las raíces de los problemas y de esa forma empezar a resolver las problemáticas desde la base y no solo desde los efectos que la misma problemática puede mostrar. Debemos, como sociedad darnos el tiempo de indagar y fomentar nuestra capacidad de análisis y pensamiento crítico en este tipo de delitos, de esa forma, exigir a las instituciones correspondientes que se hagan cargo, y así fomentar de manera sistemática o macro ambiental las soluciones.

El camino es largo, por ende debemos empezar cuanto antes a concientizar sobre las raíces de las diferentes problemáticas, cada que alguien habla de algún problema el llamado es “a mirar más allá de lo que vemos” para actuar en consecuencia y para que se le dé sentido al “ni una más”.


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